Por qué detectar pronto

Las dificultades de aprendizaje no desaparecen solas. Cuando se detectan tarde, el alumno ya acumula retraso y, a menudo, frustración y falta de motivación. En los primeros cursos de primaria la intervención es más sencilla y tiene más impacto.

El reto para un centro es saber a tiempo quién necesita apoyo, sin depender solo de la impresión de cada docente ni esperar a que llegue una derivación.

Un cribado para todo el alumnado

La evaluación universal da el mismo punto de partida a todos los alumnos de 5 a 12 años. Todos hacen las mismas actividades, dentro de la dinámica ordinaria del aula: nadie sale de clase ni se siente señalado. Evalúa:

  • Lectura: diferencia la ruta léxica, la ruta fonológica y la comprensión lectora.
  • Matemáticas: procesamiento numérico y cálculo (cálculo mental, estimación, transcodificación, línea numérica, sistema base 10 y razonamiento).
  • Atención sostenida: indicadores de inatención e impulsividad.
  • Memoria de trabajo verbal.

Qué ve el centro

El docente recibe el perfil de cada alumno y una visión de toda la clase: quién va bien, quién necesita refuerzo y en qué proceso concreto. Los indicios de dificultades como la dislexia, la discalculia o el TDAH, y también de altas capacidades, aparecen pronto y con un criterio homogéneo.

Los informes están pensados para docentes y equipos educativos, no solo para especialistas, y ayudan a explicar el progreso a las familias de forma objetiva.

De la detección a la intervención

Detectar solo tiene sentido si después se actúa. Los resultados orientan automáticamente las actividades de cada alumno, que se ajustan a su progreso diario: cambia lo que se trabaja y también cómo se presenta.

Las actividades se pueden hacer en la app o en fichas de papel que se corrigen con una foto, unos 15 minutos al día. El seguimiento continúa igual en los dos formatos.